El miedo extremo se niega a desaparecer mientras el sentimiento cripto toca un mínimo histórico
El índice de miedo y codicia de las criptomonedas llega a 10 mientras el miedo extremo dura 19 días, la racha más larga desde 2022, lo que plantea preguntas sobre el agotamiento del sentimiento.

Resumen rápido
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El índice de miedo y codicia de las criptomonedas se sitúa en 10, sumido en el miedo extremo.
El miedo persiste desde hace 19 días consecutivos, el periodo más largo desde julio de 2022
El miedo actual parece psicológico más que sistémico
Bitcoin cotiza en un régimen de precios mucho más alto que en 2022
El ánimo del mercado cripto ha entrado en una fase inusual e incómoda. El Crypto Fear & Greed Index ha caído hasta 10, según datos de Coin Bureau. Más relevante aún, el mercado acumula ya 19 días consecutivos en zona de Miedo Extremo. Es la racha más larga desde julio de 2022, un periodo que muchos inversores aún recuerdan con claridad. A primera vista, el escenario resulta inquietante. Predomina la paranoia en las conversaciones, el movimiento de precios es opresivo y la confianza es débil. Sin embargo, la historia suele ofrecer una lectura más matizada cuando el miedo se prolonga en el tiempo.
🔥 EXTREME FEAR ON CRYPTO WON’T END
— Coin Bureau (@coinbureau) February 17, 2026
Crypto Fear & Greed Index sits at 10, extending Extreme Fear to 19 straight days.
This marks the LONGEST EXTREME FEAR streak since July 2022. pic.twitter.com/bGp4v57NLe
Qué significa el Fear & Greed Index
El Crypto Fear & Greed Index combina volatilidad, momentum, volumen de negociación, sentimiento en redes sociales y encuestas de mercado para generar una única puntuación de sentimiento. Un nivel por debajo de 25 indica Miedo Extremo. Una lectura cercana a 10 sitúa al mercado en un pesimismo profundo. Se trata ahora del periodo más prolongado de miedo observado en los últimos tres años y medio. En julio de 2022, el Miedo Extremo se extendió durante más de dos meses. Fue la etapa de liquidaciones forzadas, prestamistas fallidos y tensión sistémica. En comparación, la estructura del mercado actual luce distinta. Aun así, el sentimiento ha regresado a niveles similares.
En 2022, el miedo estuvo impulsado por fallos estructurales. Grandes firmas colapsaron. La liquidez desapareció. La confianza se evaporó. Los precios entraron en un círculo vicioso. Esta vez, en cambio, el miedo parece más psicológico que sistémico. Aunque la volatilidad sigue siendo elevada, la infraestructura central se mantiene. Los exchanges operan con normalidad. Las redes funcionan. No hay una cascada de quiebras en curso. Pese a ello, los traders adoptan una postura defensiva. Muchos participantes aún arrastran las cicatrices de ciclos anteriores. Como resultado, incluso caídas moderadas generan reacciones emocionales desproporcionadas.
El miedo prolongado suele marcar puntos de inflexión
Históricamente, los periodos extensos de Miedo Extremo han coincidido con fases de fatiga del mercado. Los vendedores se agotan. La volatilidad se comprime. La acumulación comienza de forma silenciosa. Los datos de ciclos anteriores muestran que cuando el miedo se prolonga más de unos pocos días, el mercado tiende a acercarse a zonas de inflexión locales o macro. Eso no implica un repunte inmediato. Pero sí sugiere que el impulso bajista empieza a debilitarse. En julio de 2022, el sentimiento permaneció deprimido incluso después de que los precios dejaran de caer con fuerza. La recuperación llegó más tarde y fue gradual.
Existe, no obstante, una diferencia clave. En 2022, Bitcoin cotizaba en mínimos de ciclo. Hoy se encuentra muy por encima de aquellos niveles. Este nuevo régimen de precios altera la forma en que el miedo se traduce en la acción del precio. En lugar de ventas de pánico, pueden darse largos periodos de consolidación. La volatilidad podría no estallar. Como consecuencia, sentimiento y precio pueden desacoplarse. El miedo sigue siendo extremo, pero el impulso bajista pierde fuerza.
Qué implica esto para los participantes del mercado
El miedo no necesita una catástrofe para persistir. Se alimenta de la incertidumbre. La ambigüedad macroeconómica, los titulares regulatorios y las expectativas sobre tipos de interés contribuyen a la cautela. Además, muchos traders dependen ahora de indicadores de corto plazo. Esto crea un entorno en el que el miedo puede prolongarse más de lo previsto.
El Miedo Extremo suele ser arriesgado para los operadores de corto plazo. La liquidez se reduce. Los movimientos falsos se vuelven frecuentes. Aumentan las decisiones emocionales. Para los inversores de largo plazo, sin embargo, los extremos de sentimiento suelen ser más relevantes que los niveles de precio. El sentimiento puede permanecer deprimido más tiempo del que la mayoría anticipa.
Un mercado a la espera de un catalizador
En última instancia, el miedo no desaparecerá por sí solo. El mercado necesita un catalizador. Puede ser mayor claridad macroeconómica, un giro en la política monetaria o un nuevo flujo de demanda. Hasta entonces, el sentimiento puede seguir pesado. La acción del precio podría resultar frustrante.
Pero históricamente, estos son los contextos que moldean la siguiente etapa del ciclo. El Miedo Extremo no es una señal cómoda. Indica tensión. Y la tensión en los mercados rara vez dura para siempre.
Referencias
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